A veces uno encuentra escritas verdades como puños (7)
09 de febrero de 2011 | . ¡Sé el primero en comentar!

Tres verdades como puños sobre cine, ahora que se acercan los Goyas y los Oscars. Dos sacadas directamente de este ENORME post de Vicisitud y Sordidez, y otra de una crítica de Las Horas Perdidas. Allá van.

Por lo tanto, para saber sí una superproducción es realmente mala, hay que seguir tres pasos:
1.- Hay que verla. Parece de Perogrullo, pero la mayor parte de la gente no ha visto las películas que más critica. Me pasó recientemente, a raíz del estreno de ‘Rocky Balboa’, con ‘Rocky V’. Todo el mundo la ponía a caer de un burro, pero sospecho que muy pocos la habían visto y que todos hablaban de oídas.
2.- Olvidar fobias y filias. O, dado que eso es imposible, intentar abstraerte.
3.- Comprobar si tiene algunos valores. No dejar que un aspecto devore la imagen total. Antes de decir sin remordimientos que es una bazofia, hay que pensar que no hay que pedirle la misma pena a un carterista que a un asesino en serie. Porque Spiderman 3 puede tener numerosos fallos, pero también sus cosas buenas. No se la puede comparar con, por ejemplo, la putridez de ‘Catwoman’.

Otra más.

Cada vez que vayamos a descalificar una película, primero hay que pensárselo bien. ¿Estoy insultando algo sólo porque no me gusta alguno de los aspectos que presenta? ¿Y si tiene otros valores? Hay que aprender a observar el posible interés oculto en una película pobre y bazofiera. Hay que evaluar si la incompetencia en una superproducción ha sido general o, al menos, hay matices que pueden salvarla ante los ojos de otros. Y hay que abandonar la idea de que cualquier drama es automáticamente salvable sólo por su temática o porque lo diga Cahiers Du Cinéma. O, mejor todavía: olvidar todo lo dicho en el artículo y, simplemente, reirse de todas las películas. Hasta de las buenas.

Y la tercera.

Colin Firth se llevará el Oscar porque con buena picha bien se jode y todos los aspectos de El Discurso del Rey funcionan para, por y hacia él. Además de ser muy buen actor, que eso no se pone en duda. Pero James Franco aquí lucha contra los elementos y sale victorioso simplemente porque saca a relucir una faceta que, entre Spidermans, Howls, SuperFumados y similares, no se le veía desde Freaks & Geeks: es un tío normal, que ha tenido la desgraciada circunstancia de nacer guapo. Supongo que es así porque no cogen a un cualquiera para rodar anuncios de Gucci. Pero, ¿quién es el primero que los parodia? El señor Franco.  Y su vena Chanante.

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